Historia social
Luisa García nació el 21 de agosto de 1935 en Turieno (Cantabria). Martín Roldán nació el 17 de octubre de 1931 en Ligüérzana (Palencia) y falleció el 23 de enero de 2020 en Rueda (Palencia). Se casaron en 1957. Luisa practica la religión católica y Martín no practicaba ninguna religión.
Luisa y Martín tuvieron tres hijas.
En 1966 nació Julia, en 1970 María y en 1972 Carmen.
En 1958 Luisa y Martín decidieron
mudarse juntos a Rueda. Actualmente Luisa, Julia y Carmen viven en Rueda (en
distintos domicilios) y María en Santander (Cantabria). Julia vive sola y tiene
un hijo de 32 años, que se encuentra trabajando fuera de España. Carmen vive
con su marido y tienen una hija de 13 años, que vive con ellos y un hijo de 19,
que está estudiando fuera.
En el ámbito educativo y laboral,
Luisa estudió hasta los 12 años y tuvo algún trabajo como pastora en Cantabria.
Después de casarse se dedicó a la labor de ama de casa hasta la actualidad.
Martín no cursó estudios y comenzó a trabajar a los 16 años en una fábrica de terrazos,
posteriormente en una fábrica de carbón y finalmente en la mina. Se jubiló de
la mina por invalidez en 1993. Su sueldo (y posterior pensión) ha sido el
sustento de la unidad familiar (Luisa, Martín y sus tres hijas). Posteriormente
a la jubilación, cuando las hijas ya estaban independizadas, la unidad convivencial
se redujo al matrimonio.
Luisa y Martín siempre han estado muy unidos y eran un apoyo muy fuerte el uno para el otro. La relación y comunicación familiar ha sido buena tanto de los padres con las hijas como de las hijas entre ellas. Esta situación cambia respecto a María a partir del diagnóstico de Alzheimer de Martín, cuando ella se desentiende de la situación, lo que ocasionó discusiones y la pérdida de la relación con sus padres y hermanas. Julia y Carmen por otra parte están muy unidas.
En 2013 Martín empezó a dar señales de que podría desarrollar Alzheimer y en 2014 lo diagnosticaron. La enfermedad avanzó lentamente en un principio, pero a partir de 2017 entró en la fase severa. Martín falleció en febrero de 2020. Además de Alzheimer Martín padecía otros problemas físicos de salud debidos al propio envejecimiento. Especialmente durante los últimos años de la enfermedad, la relación con las hijas se deterioró, ya que era necesario el cuidado intensivo de Martín. Julia y Carmen se turnaban todas las noches para dormir en casa del matrimonio ya que Martín no tenía autonomía para moverse y tenía trastornos de sueño, y Luisa no podía hacerse cargo del cuidado ella sola. No surgieron problemas entre las hermanas, pero sí con sus padres ya que era una situación de gran estrés y que requería mucho esfuerzo tanto físico como mental.
Tras la muerte de Martín, Luisa
entró en un estado de depresión, ya que su vida giraba en torno al cuidado de
su marido (sobre todo en los últimos años) y suponía la pérdida de un pilar muy
importante. Mes y medio después aproximadamente comenzó la situación de
pandemia y posteriormente se inició la cuarentena. Dado el estado de Luisa,
Julia decidió (consultándolo con Carmen) pasar la cuarentena con su madre.
Durante los meses de confinamiento su relación se vio afectada de
manera negativa, ya que era una situación de convivencia nueva y estresante. El
hecho de no poder salir de la casa provocó que la salud física de Luisa
empeorara y comenzó a perder autonomía. Esto conllevó que Julia tuviera que
cuidar de ella de forma más constante.
Cuando terminó el confinamiento, la
salud de Luisa, tanto física como mental, había empeorado. Además, la relación
entre Luisa y Julia se encontraba en un momento complicado, aunque con el apoyo
de Carmen consiguieron solucionar muchos de los problemas que habían surgido. En este momento Luisa
apenas salía de casa. Cada dos o tres semanas salía a dar un paseo con sus hijas,
pero el piso en el que vive es un segundo sin ascensor y ya no tiene la
capacidad física para bajar y subir las escaleras. Tanto salir del piso como el
paseo, aunque sea muy corto, le supone un esfuerzo que ya no puede realizar. Su
vida se desarrollaba en la casa, aunque sus hijas la visitaban todos los días, y se
quedaban a dormir en la casa cuando era necesario. También recibía visitas de sus
nietos, que a pesar de que dos de ellos no viven en el pueblo,
mantienen una relación muy cercana con Luisa.
En julio de 2020 Julia y Carmen
tomaron la decisión de que alguna de ellas debía vivir de forma continua con
Luisa porque ya no era lo suficientemente autónoma para vivir sola. Julia, al
vivir sola, decidió que ella se mudaría parcialmente a vivir con Luisa, porque
ya habían convivido juntas y aunque la relación se deterioró habían conseguido
resolver las disputas y tenían una relación muy buena de nuevo. Carmen por su
parte iría a dormir cada dos días y ayudaría en todo lo necesario, además de
visitarlas todos los días. Esta situación se ha mantenido hasta ahora. Durante
estos dos años, la salud de Luisa ha ido empeorando, además desde hace un año
ha empezado a mostrar signos de demencia, de manera que sus hijas ya no la
pueden proporcionar los cuidados necesarios. Julia y Carmen son pluriempleadas
en trabajos precarios, lo que implica que no pueden permitirse el ingreso en
una residencia y tampoco disponen del tiempo necesario para un cuidado
correcto. Por otra parte, Luisa no quiere ir a una residencia ya que ha
afirmado claramente que quiere vivir en su casa.
Julia y Carmen han acudido al CEAS
de Rueda para pedir información acerca de qué pueden hacer en esta situación,
ya que no pueden hacerse cargo de manera apropiada del cuidado de Luisa.
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