Menores y redes sociales
En la actualidad los/as niños y niñas tienen acceso a internet desde edades muy tempranas. Esto no solo implica que empiecen a consumir contenido muy pronto, sino que también lo creen. Muchos de los referentes de los/as niños/as son influencers, youtubers o, más recientemente, streamers (Twitch) y en muchas ocasiones son sus trabajos soñados.
Ese trabajo soñado puede hacerse realidad y de hecho cada
vez son más los kidfluencers y youtubers adolescentes y menores. Existen muchas
motivaciones que llevan a los niños/as y adolescentes a subir contenido a
plataformas como YouTube, como por ejemplo hacerse famosos, ya sea como
youtubers o compartiendo algún talento para después convertirse en cantantes,
por ejemplo, compartir sus opiniones, mostrar su creatividad o difundir
conocimiento.
Otro de los motivos es querer ganar dinero, lo cual podría
convertir una mera actividad de ocio en un trabajo. La edad mínima para
trabajar son los 16 años, con la excepción de que los menores de esta edad
pueden trabajar para participar en espectáculos públicos, como sería el caso de
los/as niños/as actores y actrices. Este trabajo está regulado por el Real
Decreto del año 1985, por lo que no incluye ninguna regulación respecto a las
nuevas plataformas y las redes sociales (López Villafranca, 2019). Tampoco está
regulada la protección de menores que aparecen en las redes sociales, ya que no
consta en la Ley Orgánica de Protección Jurídica del Menor y la Ley Orgánica de
Protección de Datos y Garantía de los Derechos Digitales (López Villafranca,
2019). En el caso de los menores que generan dinero, son los padres los que lo
controlan, o en ocasiones, grandes empresas, dependiendo del tipo de contenido
que el menor realice. En estos casos los contenidos de los vídeos están
controlados por los padres o por compañías en función de lo que tiene más éxito
y genera más ganancias, de esta forma el menor ya no estaría tomando sus
propias decisiones, ni podría valorar el dinero que está produciendo (no
tendría acceso a él) y tampoco las consecuencias que pudiera tener la fama,
tanto en ese momento como en un futuro (Martínez, 2021). Esto genera una
situación de desprotección para el menor, y además su privacidad queda muy
reducida.
Por otra parte, conviene hacer una distinción entre los
canales en los que aparecen sólo los/as niños/as y los que aparecen familias.
En ambos los padres o tutores tienen una gran responsabilidad. En el primer
caso, normalmente los contenidos que se publican son referentes a juguetes, realizando
unboxing o explicando cómo funcionan, o dispositivos electrónicos como
móviles nuevos (López Villafranca, 2019). Otro tipo de vídeos estarían
relacionados con los videojuegos, diferentes manualidades, narraciones de la
vida cotidiana o experiencias, y actuaciones, normalmente humorísticas (Martínez,
2021). En referencia a los canales gestionados por los padres directamente, los
contenidos consisten en su mayoría en mostrar la vida diaria de la familia en
forma de videoblogs. En muchas ocasiones se empiezan a mostrar a los/as niños/as
cuando son muy pequeños/as e incluso bebés, por lo que no tienen ningún tipo de
privacidad y su identidad queda totalmente expuesta.
Otro aspecto importante es la perpetuación de los roles de
género que se dan en los vídeos de los kidfluencers. Existen diferencias entre
los contenidos que suben las niñas y los niños. Las niñas suelen crear un
contenido referente a moda, belleza, mientras que los niños se interesan por
los videojuegos y manualidades. Algo en común son los juguetes, pero no los
mismos, sino que los juguetes que promocionan están diferenciados según el
género. La publicidad en estos vídeos ya sea el propio contenido del vídeo o
los anuncios previos a su visualización, están controlados y gestionados por
empresas que saben qué personas van a verlo y por lo tanto cómo hacer que
compren lo que se está publicitando. La audiencia de los/as niños/as youtubers
son otros/as niños/as, que están en una etapa crucial de formación de la
identidad y es la mejor forma de llegar a ellos/as y hacer que se interesen por
determinados juguetes o juegos, a través de personas de su misma edad. Es una
forma muy eficaz de perpetuar los roles de género y, además, en edades muy
tempranas, los/as niños/as no tienen la suficiente capacidad crítica para dudar
de lo que están viendo, lo que dificulta que elijan libremente con qué quieren
jugar.
Con toda la información de la que disponemos creo que es
necesario actuar para evitar que se produzcan determinadas problemáticas, como
el acoso que pueden sufrir los/as menores youtubers o los kidfluencers, la
perpetuación de los roles de género, la pérdida de la privacidad, o
dificultades en la relación con las personas de su entorno. En este sentido
tanto los padres como los profesionales del trabajo social tienen una gran
responsabilidad. No se trata de ejercer un fuerte control sobre lo que consumen
los/as niños/as, sino enseñarles a ser críticos con lo que ven y responsables
respecto a su comportamiento en las redes.
En mi opinión, que un/a menor pueda ser youtuber e incluso
generar dinero con ello, dificulta su socialización y la creación de su
personalidad. Creo que existe demasiada exposición en una red social como
YouTube y que en edades muy tempranas como pueden ser los 8 años, no se está
preparado/a para recibir críticas, ya sean positivas o negativas, pero sobre
todo negativas. Creo que puede afectar mucho a la salud mental de los/as
niños/as y en ocasiones también puede dificultar la relación con las personas
de su edad, como los/as compañeros/as de clase. También sería necesario regular
la presencia de los/as niños/as en las redes sociales, ya que actualmente
existe un gran vacío que genera situaciones de desprotección para los menores.
A modo de conclusión, creo que la presencia tan temprana de
menores en las redes tiene más desventajas que ventajas, ya que considero que
los/as niños/as que crean el contenido no están preparados para enfrentarse
tanto a la posible fama como a las críticas negativas, lo que sería muy perjudicial
para su salud mental y bienestar.
BIBLIOGRAFÍA
López-Villafranca, P., & Olmedo-Salar, S. (2019).
Menores en YouTube, ¿ocio o negocio? Análisis de casos en España y EUA. Revista
Profesional de la Información, 28(5).
Martínez, A. F. (2021) Las redes sociales y los jóvenes:
análisis de los principales youtubers españoles menores de edad.
García-Jiménez, A., Suárez-Álvarez, R., &
Montes-Vozmediano, M. (2022). Situaciones de vulnerabilidad en los vídeos de
los youtubers adolescentes. Diferencias de género y edad. Revista
Mediterránea de Comunicación.
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